APM Terminals cumple 30 años de operaciones en Algeciras tras mover 3,7 millones de contenedores en 2015

 

APM Terminals ha celebrado el 30 aniversario desde el inicio de las operaciones en los primeros 25.000 metros cuadrados en el muelle Juan Carlos I. Sus 67 hectáreas actuales prestan un servicio clave al transporte marítimo mundial de mercancías desde el Estrecho de Gibraltar, donde cada año se cargan y descargan más de 3 millones de contenedores y donde cada semana recalan los grandes buques portacontenedores de Maersk Line, los Triple-E, y de navieras aliadas. 



APM Terminals inició sus operaciones en Algeciras en marzo de 1986, cuando fue la primera terminal de capital propio del grupo Maersk. Forma parte de la red mundial de APM Terminals, compuesta por 72 instalaciones en 69 países de los cinco continentes. En 2015 manipuló 3.744.988 contenedores medidos en unidades de 20 pies (teus), cifra que supone un récord en sus 30 años de historia y que uno de cada cuatro contenedores que se manipula en un puerto español lo hace en APM Terminals Algeciras.

En el marco de los actos conmemorativos celebrados en marzo, el director general de APM Terminals West Med, Javier Lancha de Micheo, pronunció una conferencia en el Foro Sur de Europa., en la que se mostró convencido de que la terminal de contenedores “será lo que quiera ser” en el futuro. “No creo que APM Terminals Algecrias esté al 100% de su capacidad. Eso me dijeron hace siete años, cuando se hacían dos millones de movimientos y hemos conseguido incrementar la capacidad un 25% sin ampliar. Seremos lo que queramos ser”, manifestó Lancha.

Presentado por la delegada territorial de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía, Gemma Araujo,  el director general basó su intervención en dos preguntas: “¿Qué hemos hecho?” y “¿Qué queremos ser?”. No faltó tiempo para hablar de actualidad, como el reciente anuncio de APM Terminals de la compra de Grup TCB.

Lancha indicó que la adquisición es una muestra más de la apuesta de la compañía por España y dijo que las terminales españolas adquiridas tienen negocios complementarios, dedicados a la importación y exportación, mientras “el mercado natural del Estrecho es el transbordo”. Sin embargo, abrió la posibilidad a que si llega finalmente la modernización del ferrocarril, se pueda cambiar el negocio y ampliar la cuota de import/export.

Igualmente, reconoció que la situación de inestabilidad política que vive España no ayuda a las inversiones portuarias ni a la necesidad de reformas legislativas para cumplir con la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Algo que, según manifestó, esperan con paciencia, y consideró una oportunidad para alcanzar la eficiencia.

Sobre al “¿Qué hemos hecho?”, destacó que no son ni las grúas más grandes, ni el tamaño de la terminal, ni los barcos ni el haber evolucionado desde los 50.000 movimientos al año de 1986 a los 2.300.000 del año pasado, que supone una media de crecimiento anual del 15%. “Otras empresas tienen la misma capacidad, procesos parecidos”.


Pioneros

Aclaró el director general de APM Terminals West Med que se trata de la búsqueda de la excelencia, del ser pioneros para, por ejemplo, llevar tres años de ventaja respecto a otros puertos del mundo en referencia a la inversión para ser capaces de operar, cada semana, dos buques Triple-E en el muelle Juan Carlos I. A ello sumó la madurez de la organización y el interés de cada uno de sus empleados por cuidar de su trabajo y el conjunto. “¿Qué ha hecho que seamos como somos? Está en cada uno de nosotros, sumando en común 365 días de 30 años”.

Respecto al futuro, Lancha apostó por que la compañía, en un doble sentido –el de los compañeros y el de la empresa–, mire a su alrededores e identifique los retos futuros, porque “no será nada de lo que no hayamos conseguido en estos 30 años”. No ofreció “falsas promesas”, aunque sí animó a mantener un trabajo excelente como el de los últimos años “para seguir haciendo de cada día una jornada apasionante”, siempre mirando hacia delante. En el coloquio surgieron preguntas respecto a la necesidad de más espacio en la terminal, de reducir costes o de mantener los niveles de seguridad, como obsesión, en un entorno de riesgo, o la entrada de la mujer en la estriba. En esto, indicó que en un futuro “ni hombres ni mujeres, entrarán los mejores”.